18 marzo, 2016

El sistema educativo

En esta maravillosa tarde de viernes donde se presenta una semana de vacaciones para todos los niños, me apetece compartir con ustedes algo que me corroe por dentro y, quizás, esta semana en familia es ideal para reflexionar sobre el tema.

Desgraciadamente el país donde vivimos está en decadencia en un gran abanico de aspectos que parecen no tener solución. Llama especialmente la atención la crisis económica, la falta de recursos destaca por la implicación directa que tiene sobre la supervivencia. Lamentablemente, la gran mayoría -especialmente, los que están ahí arriba- no son capaces de reorganizar prioridades y colocar en el número uno de la lista el mayor de nuestros problemas. Sí, señores, el más grande de todos: el sistema educativo.

Imaginemos un tablero de ajedrez. El objetivo del juego es sencillo: prevenir que maten a tu rey (y a ser posible matar al rey del contrario, pero eso lo dejaremos de lado para no hacer una metáfora manchada en sangre y venganzas). Si esas piezas fueran nuestra sociedad, ¿alguien se ha planteado quién es nuestro rey? ¿A quién hay que proteger por encima de todo? No señores, no es Felipe VI, actual rey de España, ni el presidente -del que, por cierto, carecemos-, ni ningún alto mando. Todos ellos deberían ser quienes estén al frente, defendiendo al verdadero rey. ¿Y quién es el rey? Los niños. Nuestros hijos. La sociedad del mañana.

Descuidando la educación de los niños, dejando de formar a las posibles promesas, al verdadero rey de nuestro país al que siempre hay que proteger, castigamos a nuestro país en todos los otros ámbitos. Ahora, la cuestión del problema es, ¿qué hay que hacer para mejorar nuestro desdichado sistema educativo? Para responder a la cuestión, en primer lugar debemos aclarar en qué consiste exactamente el sistema educativo. 

La función principal del sistema educativo consiste en enseñar valores, normas, conceptos, actitudes, situaciones. Ayudar a crecer. El problema, no obstante, no radica en cuál es la función de este, puesto que está bastante reconocida, sino más bien qué forma el sistema educativo. En "Gracias, Finlandia", el señor Melgarejo nos divide de manera tremendamente acertada el sistema educativo en tres subsistemas: el subsistema escolar, el subsistema sociocultural y el subsistema familiar. Los tres son pilares básicos, esenciales, para mantener un flujo positivo dentro de la totalidad del sistema educativo. El problema de nuestra sociedad es que este engranaje no funciona, y la causa principal es que dominan valores diferentes en cada uno de los subsistemas, de tal forma que no se crea una unanimidad entre ellos y se rompe el ciclo.

Otra causa, vinculada con la primera directamente, es la identificación directa del sistema educativo con el sistema escolar, excluyendo a los otros dos. Concebir el subsistema familiar fuera del sistema educativo provoca automáticamente que se deje de responsabilizar de la función educativa que debería tener.

Yo lo veo, cada día. Los colegios reciben decenas de quejas de padres, unos pecan de exigentes, otros de permisivos, otros no se preocupan si quiera por la evolución educativa que sus hijos están teniendo. Desde luego, en los colegios hay un problema, en la mayoría de ellos. No uno, sino muchos. Aunque quizás el principal problema es la falta de calidad entre el profesorado, la falta de motivación y de pasión por el oficio. Aunque, si somos sinceros y realistas, esta desmotivación viene impuesta por la propia sociedad: ser profesor debería ser considerado una profesión de prestigio. Como lo puede ser un médico o un abogado. Y hoy en día CUALQUIERA se ve preparado para ser un profesor. Ahí, señores, hay un grave problema.

La cuestión es: los colegios no son el único problema. A pesar de la mala calidad de la educación en los colegios de este estado, ese es solo uno de los tres pilares del sistema educativo, por lo que no provocaría que la situación fuera tan grave si nos apoyáramos en los otros dos. El motivo por el cual no hay manera de arreglarlo, es probablemente porque falla otro: el subsistema familiar. Lamentablemente, no soy nadie para decir cómo debería funcionar la educación de una familia ni qué valores debería tener. Pero la maravillosa diversidad que vive nuestro país es una de las principales diferencias con las grandes potencias educadoras como Finlandia o Japón donde, a pesar de muchas diferencias entre ciudadanos, en su mayoría coinciden en los valores más fundamentales. Estos valores, adquiridos en el hogar, se transmiten de unos a otros y, sin encontrar bloqueos, crecen, evolucionan y se materializan en las personitas que van llegando año tras año.

Igual que no podemos plantar un olivo en Finlandia, no podemos traer su sistema educativo a nuestro país. Jamás hará raíz. Organicemos nuestras cabezas, nuestras casas, nuestros hogares, conozcámonos, busquemos un vínculo, aquello que nos une a todos dentro del mismo territorio más allá de los pasaportes. Cuáles son nuestros verdaderos principios y valores. Los colegios, academias, idiomas, matemáticas, universidades... todo eso ya vendrá después. Por ahora, hay que pensar una estrategia para defender a nuestro rey.

Solveig Möller


03 diciembre, 2015

幸せ

幸せのドアが一つ閉まったとき、もう一つ別のドアが開く。
しかし、たいていの人は閉まったドアを見ている。
だから開いているドアが見えないのだ。

-- ヘレン・ケラー

05 septiembre, 2015

"La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber"

Vea: "La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber". ¿No es esto espiritual? ¡No quieren nadar, naturalmente! Han nacido para la tierra, no para el agua. Y, naturalmente, no quieren pensar; como que han sido creados para la vida, ¡no para pensar! Claro, y el que piensa, el que hace del pensar lo principal, ése podrá acaso llegar muy lejos en esto; pero ése precisamente ha confundido la tierra con el agua, y un día u otro se ahogará.

Herman Hesse
El lobo estepario.

20 mayo, 2015

Vous désirez?

Je vais vous raconter une histoire pour commencer, une histoire que j'invente, ou plutôt une anecdote. On peut choisir le nom de Paul. Disons que Paul est dans la rue avec sa mère en fin de journée. Paul dit: "Maman, j'ai besoin de faire pipi". Sa mère lui répond: "Bon, on va entrer dans un café". Paul part aux toilettes, sa mère s'assied parce que quand on va dans un café quelques fois, on se fait renvoyer si on va faire pipi sans prendre une consommation. La mère de Paul s'assied, le serveur vient et lui dit: "désirez?". La mère de Paul dit "un café". On lui apporte le café, Paul sort des toilettes, rejoint sa mère et il dit: "Oh moi je voudrais un coca". Sa mère lui dit qu'elle n'aime pas trop qu'il boive toutes ces choses sucrées, ce n'est pas bon. "Oui mais j'ai envie". Paul est un bon garçon, il n'y a rien à lui reprocher. Sa mère cède: "D'accord, mais une toute petite bouteille", celle qu'on ne trouve pas partout d'ailleurs mais dans ce café il y en a. On apporte le coca, Paul le boit. Pendant ce temps il regarde plus loin dans le café, il y a deux copines qui se parlent. Ol trouve une des filles assez jolie, elle sent que Paul la regarde et tourne la tête, elle le regarde aussi gentiment. C'est tout. La mère de Paul dit qu'il faut y aller, ils sortent. C'est la fin de la journée, c'est l'hiver, imaginons qu'on n'est pas dans une grande ville, les lumières n'empêchent pas de voir le ciel, c'est un beau ciel très éloigné. Paul regarde le ciel, je ne peux même pas dire qu'il pense, il a une sorte de sentiment face à ce grand ciel et ses étoiles. Ce sentiment qu'il a eu en regardant la fille qui lui plaisait bien. Et voilà l'histoire est finie, c'est tout. Il rentre à la maison. Je ne sais rien de la suite, je n'ai pas dit qu'ils se sont mariés, qu'ils ont vécu heureux avec beaucoup d'enfants, ni que Paul est monté vers les étoiles, s'il était devenu cosmonaute.
Ce que je voulais mettre en histoire, ce que je veux essayer de vous faire entendre c'est la différence entre des états comme avoir besoin, avoir envie du coca, vouloir et désirer. Cela touche à quelque chose de très important parce que tout le temps, tous les jours, peut-être presque toute la journée, nous avons des besoins, des envies, des désirs, nous attendons quelque chose, nous voudrions quelque chose, nous espérons quelque chose. Nous sommes aussi souvent déçus quand nous n'avons pas eu ce que nous attendions, espérions. Néanmoins, malgré cette succession interminable d'attentes, d'envies, de désirs et de déceptions, nous continuons. D'une certaine façon, on peut dire que vivre, c'est ça. Quelqu'un qui n'attend plus rien, qui n'a plus envie de rien, il arrête de vivre.

Jean-Luc Nancy
Vous désirez? - Les petites conférences

07 agosto, 2014

El viento Matteo

- Nunca habíamos oído a Matteo tan inspirado - decía-. Seamos sinceros, por lo general, cuando cataba en el bosque, se oían unos efectos sonoros malísimos. Ni que decir tiene que a los lugareños les encantaba, pero a aquello no se le podía llamar música. Es inútil, para ser un verdadero artista es preciso estar de mal humor. Y Matteo antes estaba demasiado satisfecho consigo mismo, siempre estaba muy contento y seguro de sí. Sólo aquel día, después de haber perdido la batalla, lo encontré realmente magnífico. Allí no había follajes de árboles para hacer los matices y los suspiros, desde el punto de vista acústico, esas quebradas son nefastas. Si la música no es auténtica, no sale absolutamente nada, no hay trucos que valgan. Y sin embargo, Matteo cantó unas canciones preciosas hasta la mañana siguiente, acompañadas tan solo por el susurro de los desprendimientos de tierra. El único que lo escuchaba era yo; se le notaba realmente desesperado. No, no lloré, porque en una araña hubiera quedado ridículo, pero os aseguro que cualquier otro en mi lugar, cualquier otro...

El secreto del bosque viejo
Dino Buzzati

14 julio, 2014

Caballo blanco no es caballo

- "¿Un caballo blanco no es un caballo" es lógicamente admisible?
- Sí.
- ¿De qué manera?
- "Caballo" es lo que nos permite nombrar la forma, "blanco" es lo que nos permite nombrar el color. Nombrar el color no es nombrar la forma. Por eso digo: "Caballo blanco no es caballo". (...)
- Objeción: Consideráis que un caballo que tiene un color no es un caballo. Sin embargo, en el universo entero no hay caballos sin color. ¿Puede admitirse que no haya caballos en el universo?
- Respuesta: Ciertamente, los caballos tienen color, por eso hay caballos blancos. Suponiendo que los caballos no tuvieran color y que sólo hubiera caballos a secas, ¿cómo se distinguiría un caballo blanco? Así, el blanco no es el caballo. "Caballo blanco" es la combinación de "caballo" y de "blanco". Por eso digo: "Caballo blanco no es caballo".

Cheng, A. 2002. Historia del pensamiento chino
Capítulo V: Discurso y lógica en los Reinos Combatientes.
Barcelona: Edicions Bellaterra. Pg 134.

15 junio, 2014

Lo que uno anhela

Cuando la buena fortuna favorece a los hombres con riquezas y honores, su vida se torna abundante. Pero la vida abundante les vuelve arrogantes, y su arrogancia les induce a cometer delitos y a no actuar conforme a la lógica de las cosas, delitos que traen consigo penas capitales y abandono de la lógica de las cosas que les lleva a errar en la vida. Y puesto que a esto, es decir, a padecer la calamidad de una vida carente de buena fama y de una muerte violenta, es a lo que Lao Zi llama desgracia, se sigue que la felicidad es el origen de las desgracias. De ahí su frase: "la desgracia en la felicidad se esconde".

Nada hay inalcanzable para quien actúa conforme a la lógica de las cosas. Si nada hay inalcanzable, tan alcanzable será para quienes actúen conforme a la lógica de las cosas el respeto y el poder de los monarcas como el sueldo y la gloria de grandes generales, como Qing y Xiang. Pero de nada les serviría ser tan poderosos como un monarca ni ser tan respetados como un gobernador a quienes actúan a ciegas y en disconformidad con la lógica de las cosas; éstos no solo jamás conseguirán grandes riquezas, como las que poseen algunos magos como Yi Dun y Tao Zhu, sino que también perderán el apoyo del pueblo y sus bienes. ¿Por qué, entonces, es precisamente esto lo que hace el pueblo llano?, ¿por qué abandona tan fácilmente la lógica de las cosas y actúa a ciegas? Porque desconoce que las razones de la intermutabilidad de la felicidad y la desgracia son tan profundas y ocultas como acabamos de ver. A esto se refiere Lao Zi cuando se pregunta así acerca de dicha intermutabilidad de la desgracia y la felicidad: "¿quién conoce el porqué?".

No hay quien no anhele vivir una vida larga, repleta de riquezas y de honra, y morir en paz: igualmente, no hay quien no aborrezca las desgracias de ser pobre, de estar deshonrado y de tener una muerte violenta. ¿Por qué, pues, hay quienes, anhelando tener una vida larga, repleta de riquezas y honra, y una muerte natural, son pobres, están deshonrados y tienen muertes violentas? Porque son incapaces de conseguir lo que anhelan. A los que, alejados del camino que en verdad desean seguir, van confusamente, se les llama extraviados en el libro de Lao Zi. Puesto que estar extraviado significa no poder arribar donde se desea arribar ni conseguir lo que se anhela, y puesto que el pueblo llano de hoy es incapaz de arribar donde desea arribar, se puede decir de él que está extraviado. Pero esta incapacidad suya para arribar donde anhela arribar es algo que viene ocurriendo desde que hay Cielo y Tierra; de ahí que Lao Zi afirme: "la confusión en que el hombre vive es muy antigua".


Han, Fei Zi. El arte de la política: los hombres y la ley.
Capítulo 20: Interpretación de Lao Zi, 68-69
Trans. Ning Yao and Gabriel García-Noblejas Sánchez-Cendal
Madrid: Tecnos, 1998.

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