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06 octubre, 2011

Tu seno izquierdo

Cuántos problemas tiene el mundo, el hombre, el espíritu santo.
Si no hubiera problemas habría que inventarlos a fin de resolverlos.
Es el problema por el problema -algo así como el arte por el arte.
Imangínese un mundo liso, alisado, superficial, sin problemas.
Tan aburrido como el cielo.
Como una mujer junto a una estufa.
Yo amo los problemas como a tu seno izquierdo.
Sólo para acariciarlo.



Blas de Otero

Tarde es, amor.

Volví la frente: estabas. Estuviste
esperándome siempre.
Detrás de una palabra
maravillosa, siempre.

Abres y cierras, suave, el cielo.
Como esperándote, amanece.
Cedes la luz, mueves la brisa
de los atardeceres.

Volví la vida; vi que estabas
tejiendo, destejiendo siempre.
Silenciosa, tejiendo
(tarde es, Amor, ya tarde y peligroso)
y destejiendo nieve...

Blas de Otero


El título y el v.12 proceden de un soneto del Conde de Villamediana que Blas de Otero utiliza para apoyar la idea de que la espera, el paso irreversible del tiempo, convierte en "nieve" los viejos amores. Se alude al personaje de Penélope, la esposa fiel que espera la vuelta de Ulises mientras teje y desteje la labor para que no se acabe, y librarse así del asedio de sus pretendientes. Pero este poema pone en duda que tan larga espera conserve intacto el antiguo sentimiento.

Ese susurro rápido

No
importa que se rompa. No lloréis
por mí, llorad por vosotras mismas.

...Suavemente, las niñas abren sus piernas
al borde de la acera y orinan suavemente.
Yo escucho, al pasar, un dulcísimo susurro
y contemplo, algunas veces, cómo desciende temblando...

Me gustan las niñas una barbaridad.
Su manera de decir "mamá, quiero mear".
Me recuerda los años invisibles
atravesados por un arroyo de cintas y colores.

Ahora que está lloviendo, yo bien quisiera, niñas
del mundo entero, veros orinar todas juntas,
formando una fila infinita de templados surtidores
fluyendo del corazón de todas las niñas que orinan en la calle.

Blas de Otero

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