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06 marzo, 2013

El Infierno

Y como aquel que alegre se hace rico
y llega luego un tiempo en que se arruina,
y en todo pensamiento sufre y llora: [57]

tal la bestia me hacía sin dar tregua,
pues, viniendo hacia mí muy lentamente,
me empujaba hacia allí donde el sol calla. [60]
Mientras que yo bajaba por la cuesta,
se me mostró delante de los ojos
alguien que, en su silencio, creí mudo. [63]

Dante Alighieri, El infierno en "Divina comedia".

13 noviembre, 2011

Ki no Tomonori

梅の花を折りて人におくりける
とものり
君ならで誰にかみせん梅花
色をも香をも知る人ぞ知る






Poema escrito al cortar una flor y mandársela a alguien
- Por Tomonori
Si no es a ti, a quién le podría enseñar la flor del ciruelo?
La única persona que entiende esta flor es aquella persona que entiende al mismo tiempo su forma y su aroma…


06 octubre, 2011

Tu seno izquierdo

Cuántos problemas tiene el mundo, el hombre, el espíritu santo.
Si no hubiera problemas habría que inventarlos a fin de resolverlos.
Es el problema por el problema -algo así como el arte por el arte.
Imangínese un mundo liso, alisado, superficial, sin problemas.
Tan aburrido como el cielo.
Como una mujer junto a una estufa.
Yo amo los problemas como a tu seno izquierdo.
Sólo para acariciarlo.



Blas de Otero

Tarde es, amor.

Volví la frente: estabas. Estuviste
esperándome siempre.
Detrás de una palabra
maravillosa, siempre.

Abres y cierras, suave, el cielo.
Como esperándote, amanece.
Cedes la luz, mueves la brisa
de los atardeceres.

Volví la vida; vi que estabas
tejiendo, destejiendo siempre.
Silenciosa, tejiendo
(tarde es, Amor, ya tarde y peligroso)
y destejiendo nieve...

Blas de Otero


El título y el v.12 proceden de un soneto del Conde de Villamediana que Blas de Otero utiliza para apoyar la idea de que la espera, el paso irreversible del tiempo, convierte en "nieve" los viejos amores. Se alude al personaje de Penélope, la esposa fiel que espera la vuelta de Ulises mientras teje y desteje la labor para que no se acabe, y librarse así del asedio de sus pretendientes. Pero este poema pone en duda que tan larga espera conserve intacto el antiguo sentimiento.

Ese susurro rápido

No
importa que se rompa. No lloréis
por mí, llorad por vosotras mismas.

...Suavemente, las niñas abren sus piernas
al borde de la acera y orinan suavemente.
Yo escucho, al pasar, un dulcísimo susurro
y contemplo, algunas veces, cómo desciende temblando...

Me gustan las niñas una barbaridad.
Su manera de decir "mamá, quiero mear".
Me recuerda los años invisibles
atravesados por un arroyo de cintas y colores.

Ahora que está lloviendo, yo bien quisiera, niñas
del mundo entero, veros orinar todas juntas,
formando una fila infinita de templados surtidores
fluyendo del corazón de todas las niñas que orinan en la calle.

Blas de Otero

08 marzo, 2011

Espejo y yo


Espejo empañado que lloras con el frío,
hoy es día de júbilo y calor,
Se ofuscarán tus entrañas, tus cristalinos brillos
Gozarás de un espectáculo sobre la carne y el sabor
Pieles pálidas, agujeros oscuros, lágrimas soberanas,
Dolores perfectos, oh, mi beldad.
Serás escarcha, como la que posa sobre la flor de invierno,
Nos invadirá la humedad,
Serás dueño de imágenes de deseo, camufladas entre bruma,
Tus reflejos serán envidia de todo el reino,
Habrán gotas, lloros y plumas,
Luego volverá el frío, el seco y la soledad.
Desde hoy viviremos juntos cada roce, cada esfuerzo,
Cada aliento laborioso y nacimiento de exaltación,
Ensordecedores movimientos y duros golpes.
Bellas luces y sombras que definirán cada posición,
Me devolverás el lacre que en mi se oculta,
Juntos disfrutaremos de tu perfecta imitación.

SOLVEIG MÖLLER
08/03/2011

20 diciembre, 2010

Le cancre, Jacques prévert.

Il dit non avec la tête
mais il dit oui avec le coeur
il dit oui à ce qu'il aime
il dit non au professeur
il est debout
on le questionne
et tous les problèmes sont posés
soudain le fou rire le prend
et il efface tout
les chiffres et les mots
les dates et les noms
les phrases et les pièges
et malgré les menaces du maître
sous les huées des enfants prodiges
avec des craies de toutes les couleurs
sur le tableau noir du malheur
il dessine le visage du bonheur. 

04 septiembre, 2010

Romance sonámbulo

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.  

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No veis la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme
hasta las altas barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe,
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca

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