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15 mayo, 2014

La Creación del Mundo. Los Primeros Dioses.

Cuando por primera vez se separaron el Cielo y la Tierra, las deidades que surgieron en el Altiplano del Cielo fueron estas: Ame-no-mi-naka-nushi-no-kami, Taka-mi-musubi-no-kami y Kami-musubi-no-kami. Estas tres deidades nacieron independientes (1) y sin jamás mostrar su forma.

Luego, cuando la Tierra aún no se había solidificado por ser todavía joven y se asemejaba a una superficie de aceite flotante y a la deriva como una medusa, surgió una fuerza vital la cual, como si se tratara de un brote de juncos que crece en un pantano, acabó convirtiéndose en [el dios] Umashi-ashi-kabi-hikoji-no-kami y después en [el dios] Ame-no-toko-tachi-no-kami. Estas dos deidades nacieron independientes y sin jamás mostrar su forma.

Estas cinco divinidades ocupan un lugar muy especial entre los dioses celestiales.

Las siguientes deidades que nacieron fueron Uhiji-ni-no-kami y, después, su hermana, la diosa Suhiji-ni-no-kami.

A continuación, nacieron Tsuno-guhi-no-kami y, después, su hermana, Iku-guhi-no-kami.

A continuación, nacieron Oo-to-no-ji-no-kami y, después, su hermana, Oo-to-no-be-no-kami.

A continuación, nacieron Omo-daru-no-kami y, después, su hermana, Aya-kashiko-ne-no-kami.

A continuación nacieron Izanagi-no-kami y, después, su hermana, Izanami-no-kami.

Desde el dios Kuni-no-toko-tachi hasta la diosa Izanami, todas estas deidades forman las generaciones conocidas como "Las siete Generaciones de la Era de los Dioses".



[Nota 1: Es decir, a diferencia de las parejas de deidades masculinas y femeninas, nacieron uno a uno sin contraparte, solos y asexuados. Más tarde, sin embargo, veremos que los dos últimos engendrarán hijos.]

KOJIKI
Crónicas de antiguos hechos de Japón

El gran espejo de amor entre hombres

Si echamos un vistazo al libro de historia japonesa Nihon Shoki se entiende fácilmente, aun sin ser experto, que cuando nacieron el Cielo y la Tierra, apareció algo semejante a un brote de juncos, algo que se convirtió en un dios con el nombre de Kuni-toko-tachi. A partir de entonces, el camino del yang, es decir, la fuerza masculina, existió a lo largo de tres generaciones sucesivas de dioses. Ahí está el origen de la homosexualidad y del ejercicio de la Vía del amor viril [nan shoku dou 男色道] o amor entre hombres.

A partir de la cuarta generación de dioses, hubo ya relaciones sin ningún control entre el yin y el yang, es decir, entre la fuerza femenina y la masculina, siendo desde entonces cuando empezaron a aparecer dioses y diosas. Y, lamentablemente, a partir de aquel tiempo ensuciamos los ojos cada vez que miramos cómo se arreglan el pelo las mujeres, tanto el peinado antiguo Sagegami como el peinado del estilo actual Nage Simada que en nuestros tiempos las mujeres aderezan a base de aromas de aceite de flor de ciruela; sí, manchamos todavía más la mirada cuando nos fijamos en cómo las mujeres mueven con suavidad las caderas delgadas que envuelven en ropa interior de color rojo.

En un país donde faltan jóvenes guapos, tales son los medios de que se valen las mujeres para encandilar a viejos jubilados. Pero cuando uno se halla en la plenitud de su virilidad, ni esas artimañanas ni las mismas mujeres son compañía digna para un hombre, ni siquiera para conversar.

¡Vamos, vamos, que estamos tardando en franquear la maravillosa puerta tras la que se abre la Vía del amor viril[男色道]!

Día de Año Nuevo.
Año 4 de la Era de Jokyo [1687], año del Conejo del signo del Fuego Yin.

Ihara Saikaku
El gran espejo del amor entre hombres.
Historias de samuráis.
Prefacio del autor

10 febrero, 2014

El cuerpo de un hombre

El cuerpo de un hombre es como el brillo de una llanura luminosa de la que se tiene una perfecta perspectiva. A diferencia del cuerpo femenino, no ofrece el asombro de descubrir un pequeño manantial en cada paseo, tampoco una mina, donde, al adentrarse uno, percibe cristalizaciones. Todo es exterior, la encarnación de la pura belleza visible. Uno pone todo su amor, todo su deseo en la primera curiosidad ardiente, y luego el amor invade el espíritu o se desliza alegremente sobre otro cuerpo. Aunque aquella fuese su primera experiencia, Yuichi se sentía en condiciones de razonar del modo siguiente: "Si mi amor solo se manifiesta durante la primera noche, la torpe repetición de una copia no hará más que traicionarnos a los dos. No debo juzgar mi sinceridad en función de la sinceridad del otro. Sin duda mi sinceridad perpetuará indefinidamente la primera noche como amantes siempre renovados y mi amor no será más que ese único tramo, que no cambiará sea quien sea el otro, y parecido a un violento desprecio".

Mishima Yukio, "El color prohibido".

14 junio, 2013

Divagaciones sobre los secretos del amor.

En las xilografías de la era Genroku los rasgos físicos de los dos amantes están representados con una similitud sorprendente. También en la escultura griega el ideal universal de belleza hace que los cuerpos del hombre y de la mujer se parezcan bastante. ¿No puede residir aquí uno de los secretos del amor? ¿No podría ser que en los recovecos más recónditos del amor existiera, tanto en el hombre como en la mujer, el ansia imposible de llegar a ser exactamente iguales? ¿No cabe la posibilidad de que el deseo amoroso impulse a la gente  a imponerse un alejamiento trágico desde el cual marcar la imposibilidad de acceder al polo opuesto? Es decir, como el amor recíproco no puede lograr la perfección de una identidad de los dos seres, ¿no se producirá un proceso mental mediante el cual cada uno de los dos amantes trata de no asemejarse en lo más mínimo al otro, y emplea este alejamiento como una especie de coquetería dirigida al otro? En cualquier caso, ¡qué lástima que esta similitud acabe reducida a una ilusión momentánea! Porque, a pesar de que la joven enamorada se hace más valiente y el joven enamorado se vuelve más tímido, llega un momento en que los dos, yendo en direcciones opuestas, se cruzan rompiendo la similitud y encaminándose cada uno a un lugar en la distancia en la cual ya no existe un objetivo.

Mishima, Y. (1948, 2010) Confesiones de una máscara.
Madrid: Alianza editorial. Página 82.

13 noviembre, 2011

Ki no Tomonori

梅の花を折りて人におくりける
とものり
君ならで誰にかみせん梅花
色をも香をも知る人ぞ知る






Poema escrito al cortar una flor y mandársela a alguien
- Por Tomonori
Si no es a ti, a quién le podría enseñar la flor del ciruelo?
La única persona que entiende esta flor es aquella persona que entiende al mismo tiempo su forma y su aroma…


25 noviembre, 2009

Conferencia-coloquio: Malén Gual y Ricard Bru Con Malén Gual y Ricard Bru (co-comisarios de la exposición)

A través del tiempo, los grabados eróticos japoneses se han conocido bajo diferentes nombres ―shunga, makura-e, warai-e. Uno de estos términos fue también el de higa, que significa «imágenes secretas». En este catálogo presentamos, por primera vez, una veintena de estos grabados que pertenecieron a Picasso. Con el fin de establecer un diálogo sugerente, se han seleccionado algunos de los grabados eróticos del mismo Picasso y obras de diferentes autores (japoneses y occidentales) que nos aproximan al fenómeno de la difusión del arte japonés en Europa y nos revelan cuáles fueron los vínculos entre este arte y la obra picassiana.



Estampa japonesa de la colección del pintor



Picasso convierte al espectador en un mirón




Día: 25 de noviembre
Hora: 19,30h
Lugar: salón de actos
Actividad gratuita. Aforo limitado
http://www.bcn.cat/museupicasso/es/exposiciones/encurso.html (última visita: 25/11/09)

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