04 octubre, 2013

Cómo hablar de ciertas cosas






La Modernidad va a implicar comunicación, circulación de información no solo dentro del espacio propiamente metropolitano sino fuera de él. El problema, que se hace mucho más evidente en la actualidad con las nuevas tecnologías, es quiénes producirán esa información, qué canales utilizará para su circulación y, sobre todo, quienes accederán a ella. Es decir, quiénes, nuevamente, poseerán estos espacios urbanos, con qué entrará en vecindad y cuáles serán las zonas valoradas y qué tipo de valoraciones impondrá. La ciudad misma se vuelve una información a circular y a conquistar. Ella es código, contraseña y pertenencia. A la conquista de la ciudad se abocan tanto escritores como personajes de fines del siglo XIX y primeras décadas del XX. Las poéticas se transforman así en espacios de exploración, experimentación y sobre todo de experienciación del espacio urbano. Cuando Borges funda las orillas como espacio de literatura y Arlt el centro maldito, están pensando espacialmente, no es un mero referirse a unas y otro sino un modo de construcción y de lectura que extraerán de aquéllos sus líneas de acción. 

Pensar la ciudad espacialmente es articular las tres dimensiones en el texto, sea éste literario, académico o ensayístico. Es involucrarla en su devenir y en sus fluctuaciones. Es comprender sus estructuras, sus articulaciones, sus zonas de vecindad, simbólicas y materiales, sus tensiones, sus materialidades y también sus silencios. Su topografía así como su arquitectura; su imagen así como sus formas de construcción y su historia. No es hablar de ella sino en ella. La mayoría de los análisis actuales de ciudad, referidos o no a la literatura, adolece de esta tercera dimensión. Se pretenden espaciales cuando en realidad son planos; mientras por un lado quieren capturar esa profundidad a través de la descripción, del inventario de datos, de relaciones entre textos y disciplinas o de panorámicas retóricas y abarcadoras que intentan sistematizar (o globalizar) y ordenar el discurso, por el otro la remiten a esas representaciones previamente instaladas e instauradas, donde funciona como escenario sujeto a las inventivas más o menos creativas del autor o como objeto de laboratorio a estudiar y desmenuzar. Las formas de la Academia no contribuyen a este desmantelamiento necesario de las representaciones que clausuran las posibilidades de un decir diferente de la ciudad. El espacio urbano (y sobre todo la comprensión de la dinámica de ese espacio) no es una entidad separada del lenguaje o el pensamiento. Y a la vez, si hay una forma de pensar filosófica, científica o poética, también hay un pensamiento crítico que no escinde esa dinámica espacial urbana de la representación simbólica del texto. Apropiarse de él fue la tarea de los escritores mencionados en este ensayo. Esta apropiación del pensamiento espacial por parte de la literatura conlleva que la ciudad, a la vez, se va conformando literariamente –mecanismo inverso al anterior: el espacio real se piensa con las leyes de la ficción. Hay un préstamo en ambas direcciones, la literatura se urbaniza bajo los nuevos parámetros modernos y la ciudad se ficcionaliza, ahora de una forma diferente, a contrapelo del relato clásico donde funcionaba como escenario, escenografía, y no como tensión viva tan fragmentada como el hombre mismo. Pero este préstamo no ocurre solamente en la realidad de la ficción, en las ciudades literarias que fundan los autores. Encontrar en la ciudad material, la que habitamos nosotros, las formas de la ficción es un camino alternativo para leer la realidad, tanto el pasado como la actualidad, como ya se ha visto en Roberto Arlt. El procedimiento literario es una forma de conocimiento que, a diferencia de las disciplinas científicas, instaura sus propios modos de acción basados precisamente en lo que no dice pero insinúa. Cuando este conocimiento se refiere a la ciudad moderna, encuentra en ella correspondencias en sus mecanismos de construcción. Lo no visible en una ciudad, que en toda metrópolis suele ser la cuestión esencial, se espeja en la lengua literaria en lo que ésta tiene de suspensión. La tecnología que funda y transforma muestra sus resultados pero no visibiliza sus modos primeros de interacción sobre el espacio. La destrucción creadora de la técnica es la fuerza que permanece oculta por lo que cada novedad lanzada al mercado tiene, precisamente, el carácter de predicado, un accidente que la describe o la modifica y no una fuerza que la constituye. Se sienten las transformaciones en el cuerpo, se experimenta el shock frente a los dominios conquistados (alturas, efectividad, rendimiento, velocidad, comunicación, etc.), se perciben las diferencias con el tiempo anterior (la tecnología es una productora constante de tiempos anteriores), se percibe la aceleración del tiempo provocada por esta eterna producción de artefactos y saberes, pero se nos escapa, por lo general, nuestra propia constitución imbricada en este mecanismo. Roberto Arlt, con su escritura, mostró hasta el hartazgo que no sólo no se puede huir de este proceso de transformación integral que constituye la Modernidad sino que somos partes del mismo. Somos pensados por la ciudad y somos creados por ella, somos sus monstruos, su condena y su salvación. Aliados y traidores. Combustible, desechos y productores al mismo tiempo. Por lo que toda valoración resulta inútil. El mal es en su obra la fuerza productora y destructora que, en principio, arrasa con las jerarquías, las tradiciones, la moral y las instituciones pero principalmente con las bases mismas del pensamiento al bloquear toda posibilidad de opuestos. La representación clásica del juicio queda, en manos de Arlt, abolida, como también queda abolido el concepto mismo de representación al transvalorar las formas de conocer y de percibir, sólidamente asentadas en la sociedad donde inserta su obra. No hay afuera posible incluso para hablar de lo otro. Arlt no se refiere a la ciudad moderna, no la describe, no es realista, ni apela al naturalismo, sino que funda su poética con sus propios mecanismos. Piensa espacialmente para luego ficcionalizarla en sus Aguafuertes. O para descubrir que la modernidad, al fin y al cabo, sólo se trata de eso, de producir ficciones que, como sus producciones, deberán circular con visos de verdad antes de ser descartadas. Que esa producción de ficciones-mercancías será la única verdad a la que se podrá acceder. Y si radiografía la ciudad de manera obsesiva, pedestre y pasional, es para ratificarse en ella, como Baudelaire se funda como poeta lírico en París en las multitudes que no aparecen inicialmente pero cuyo rumor se escucha por encima de sus versos. Siempre por encima, siempre entre líneas, siempre, de alguna forma, imposible de capturar en el lenguaje. Como la corriente eléctrica o la intensidad de las ondas sonoras que alteran el espacio sin dejar huellas visibles. O como la carta robada de Poe, que de tan visible se torna invisible para aquellos ojos instalados en la repetición.

La zona negada de una ciudad, esa información que se niega a circular, o circula higienizada y lista para el consumo, o criminalizada y moralizada, u objetivada como un accidente, pero también esos discursos silenciados, esas voces acalladas o esos temas no comprendidos en agenda alguna, centellean en el procedimiento literario que se espacializó para constituirse en poética moderna. Para romper con cánones y lecturas heredadas del pasado, con ciertas formas de ver y de esperar lo que vendrá. La novela moderna produce un estallido al ritmo de la explosión que ocurre en esa metrópolis que se va construyendo. Se nutre de ella y de sus intensidades, de sus sueños y pesadillas, la configura y la reconfigura tantas veces como aquélla funda, actúa, destruye y construye. En ese espacio en suspensión, que la ciudad comparte con la literatura como zona umbral, como orilla, como ocaso, como centro maldito, están para Arlt las posibilidades de autonomía y rebelión. Ese carácter destructivo que ve caminos por todas partes. Incluso cuando a simple vista, sólo parezca un bloque con la consistencia del acero.

ZENDA LIENDIVIT

[Link: http://www.revistacontratiempo.com.ar/liendivit_lenguaje_ciudad.htm]

29 septiembre, 2013

Prólogo a la traducción china de Evolution, Ethics and Other Essays, de T.H. Huxley.

La traducción comporta tres dificultades: la de ser fiel (xin) al texto original, la de ser comprensible (da) para el lector, y la de estar redactada en los términos retóricos más adecuados (ya). Lograr la fidelidad es ya, de por sí, bastante difícil; pero una traducción fiel que no sea comprensible no es tal traducción, pues carece del requisito imprescindible de la comprensibilidad.

Desde que China ha abierto sus puertas al exterior, afloran por todas partes personas dotadas de talento para la traducción; pero si leemos sus traducciones, comprobamos que son pocas las fieles y comprensibles al mismo tiempo. El mal radica, posiblemente, en la lectura superficial del original, en su interpretación sesgada y en la falta de análisis. [...] Para lograr una traducción completa, el traductor debe comenzar a traducir una vez que haya logrado fundir en su alma el espíritu y la razón natural del original.

[...] El Libro de los Cambios dice: "el varón virtuoso cultiva sus palabras en el cimiento de la verdad". Confucio dice: "La palabra sólo sirve para ser entendida". Y añade: "La palabra sin ornamento retórico no llega lejos". Las tres máximas deben ser guía de toda composición y también norma de toda traducción. Para que la palabra llegue lejos, el traductor no debe limitarse a la fidelidad y la comprensibilidad: también debe buscar la retoricidad.

Yan  Fu
(Traducción de Laureano Ramírez)

28 septiembre, 2013

Lágrimas

Nace  un niño y lo primero que hace es echarse a llorar. Muere un anciano y los que le rodeaban, se echan a llorar. Lágrimas. Lágrimas al principio, lágrimas al final. Y de unas a otras, entre tanto, puede sopesarse la calidad humana del que llora según qué lágrimas vierta, pues las lágrimas son manifestación del ser interior de quien llora. El tipo de lágrimas declara qué tipo de persona es el que llora. Nada tienen éstas que ver con lo adverso o lo favorable de los sucesos que sobrevienen en la vida.

Los caballos y los bueyes sufren año tras año, comen mal año tras año, sienten la vara que azota año tras año: eso sí que es una vida sufrida; sin embargo, no saben llorar. Y no saben llorar porque no tienen calidad interior. Pero los orangutanes, esos seres que saltan de rama en rama en los bosques comiendo castañas y peras, llevan una vida placentera, mas aúllan y chillan: esos chillidos son las lágrimas del orangután. Los zoólogos sostienen que la naturaleza animal más cercana a la humana se halla precisamente en los orangutanes, que son los animales con más calidad humana interior. No en vano decía aquel poema antiguo:
La quebrada de la Chamana
es la más larga de las tres de Badong.
Allí, cuando un orangután da tres aullidos
se le encoge al hombre el corazón.
Los sentimientos son fruto de la naturaleza interior y las lágrimas son fruto de los sentimientos. Hay dos tipos de lágrimas: las que se lloran con fuerza y las que se lloran sin fuerza. Las lágrimas sin fuerza son las que derrama una boba que pierde una horquilla o un niño que pierde una manzana. Las lágrimas con fuerza son las que lloró la esposa de Qi, que echaron abajo las murallas, o las que derramaron las concubinas de Xiang, que pusieron blanco el bambú en que caían. 

Por su parte, las lágrimas que se derraman con fuerza se subdividen en dos: aquellas que se lloran con fuerza decreciente y aquellas que se lloran con fuerza creciente, que son las que salen de lo más hondo.

[...] Y uno que ha venido a nacer en este tiempo y siente algo por esta vida, por este país, por esta sociedad y por estas creencias actuales, no puede dejar de llorar. Cuanto más se siente, más se llora. De ahí que Liu E haya compuesto Los viajes del buen doctor Can.

Se acaba la partida de ajedrez. Uno envejeze. ¿Podría no llorar? Sé, por lo demás, que a este llanto mío se aunarán miles de entristecidos compatriotas, millones de personas de la tierra.
Quien esto escribe.


Liu E, Los viajes del buen doctor Can
Prólogo del autor.

El hombre de hoy sigue siendo un esclavo

ENTREVISTA:CLAUDIO NARANJO | PSIQUIATRA, PROFESOR Y FUNDADOR DEL SAT

"El hombre de hoy sigue siendo un esclavo"



A sus 76 años, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo es considerado como uno de los maestros contemporáneos en vida. Profesor de una docena de prestigiosas universidades de todo el mundo y doctor honoris causa por la italiana de Udine, es autor, entre otros ensayos, deCarácter y neurosis y Cambiar la educación para cambiar el mundo. También es el fundador del programa Searchers After Truth (SAT), orientado a promover el autoconocimiento y el desarrollo personal, integrando herramientas y disciplinas occidentales y orientales. Naranjo ha sido invitado recientemente por Esade para reflexionar sobre cómo impulsar una formación más humanista como respuesta a la deshumanización de las empresas y de la sociedad.

"Adaptarse a esta sociedad enferma no es un síntoma de inteligencia"
"El líder que necesita la empresa es un hombre libre, consciente y sabio"

Pregunta. ¿Cómo es posible que se deshumanicen los seres humanos?

Respuesta. Cada ser humano cuenta con dos fuerzas antagónicas en su interior. Uno es el falso yo, más conocido como ego o personalidad, relacionado con la ignorancia, la inconsciencia, el egocentrismo, la insatisfacción y el miedo. El otro es el verdadero yo, nuestra verdadera esencia y que está conectado con la sabiduría, la consciencia, el bienestar y el amor incondicional. Cualquier persona que no esté en contacto con su esencia está en vías de deshumanizarse, pues poco a poco va olvidando y marginando sus verdaderos valores, lo que repercute en su forma de pensar, vivir y relacionarse con los demás.

P. ¿Cómo se sabe que una persona vive identificada con su ego?

R. Es fácil: en primer lugar, porque a pesar de hacer y tener de todo siente un vacío en su interior, como si le faltara algo esencial para vivir en paz. De tanto dolor acumulado, finalmente se desconecta de su verdadera humanidad. Desde el ego, las personas actúan movidas por el miedo y la necesidad de supervivencia física y emocional. Su objetivo es conseguir que la realidad se adapte a sus deseos, necesidades y expectativas egoístas, lo que les lleva a vivir una vida marcada por el sinsentido, el malestar y la necesidad constante de evasión y narcotización de sí mismos.

P. ¿Por qué prevalece la deshumanización de las empresas y de la sociedad?

R. Porque llevamos muchas décadas condicionando a los seres humanos con falsas creencias sobre quiénes son y cuál es su relación con el mundo. Debido a la ignorancia ha prevalecido el ego, desde el que se ha construido una sociedad competitiva, agresiva, avariciosa, superficial, insatisfecha, vacía y ambiciosa, que a su vez sigue condicionando a las nuevas generaciones para preservar elestablishment.

P. ¿A qué se refiere?

R. El mundo se ha convertido en un negocio en manos de las grandes corporaciones. Debido al sistema monetario, todas las instituciones funcionan bajo un mismo principio creador: su propia supervivencia. Tanto los Gobiernos como las entidades financieras, las empresas y las instituciones religiosas, que tanta influencia tienen en la sociedad, están orientadas a optimizar sus recursos para tener el mayor lucro posible. El bienestar de la humanidad y del medio ambiente les trae sin cuidado porque no es rentable.

P. De ahí la dificultad de tener verdaderos líderes humanistas...

R. Exacto. A la maquinaria del sistema monetario sólo le interesa que las cosas sigan como están, incluyendo los 40 conflictos armados existentes hoy y que tanto dinero generan a la industria armamentística mundial. Por eso, líderes como los hermanos Kennedy, Gandhi, Luther King y tantos otros fueron asesinados. Los que tienen el poder tan sólo están interesados en continuar teniéndolo, y para eso necesitan seguir esclavizando a los pueblos por medio de la deuda y los intereses bancarios, que impiden que la humanidad salga de este círculo vicioso.

P. ¿Y cuál es su propuesta?

R. Un cambio radical en el proceso de formación humano. Ahora prevalece el condicionamiento egoico, que provoca que el hombre siga siendo un esclavo. En cambio, una educación basada en nuestra verdadera naturaleza potencia el desarrollo de nuestra conciencia, lo que nos libera de las falsas creencias acumuladas por el ego y que tanto limitan nuestra existencia. La crisis económica tan sólo pone de manifiesto nuestra crisis de conciencia. Es un indicador de que algo está funcionando muy mal.

P. Usted suele hablar de "la búsqueda de la verdad"...

R. Todos los grandes sabios de la humanidad, como Buda, Lao Tse, Jesucristo o Sócrates, han dicho lo mismo: el sentido de la vida es aprender a trascender nuestro egoísmo y egocentrismo para que podamos ver a los demás y al medio ambiente que nos rodea como parte de nosotros mismos. No existe la fragmentación, sólo la unidad: todos somos uno. Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza. No es ningún síntoma de inteligencia adaptarse a una sociedad como la actual, profundamente enferma. El líder que las empresas necesitan para mejorar la realidad debe ser, ante todo, un hombre consciente, libre y sabio. -

11 agosto, 2013

Español para árabes multilingües y multiculturales

En árabe se utilizan dos palabras para decir árabe y Occidente que sólo se diferencian en la grafía por una letra [carab] y [garb] respectivamente1. ¿Es un símbolo de sus mutuas relaciones, un reflejo que produce ya sea el entendimiento por similitud como el conflicto por simetría? En cualquier caso, es necesario seguir trabajando por estrechar lazos de amistad entre los países árabes y Occidente y, de ahí el papel de puente que puede representar simbólicamente España y la lengua española.


POR ALBERTO GINESTE LLOMBART

En un seminario de formación de profesores sobre Interculturalidad celebrado en el 2005 en el Instituto Cervantes de El Cairo, una ponente egipcia insistía en la necesidad de que los profesores de E/LE para árabes deberían conocer mejor la situación del mundo árabe. En cierto modo, de ahí parte este artículo, que propone una reflexión para el profesor de español que trabaja o trabajará con alumnos árabes. Si bien se trata de una aproximación a la lengua y cultura árabes, el objetivo principal es concienciar al profesor y al alumno para sacar partido del conocimiento previo de otras lenguas internacionales, generalmente el inglés y/o francés, ampliamente extendidas entre el alumnado árabe. Con este artículo se apuesta así por romper con el gran mito del estudiante árabe monolingüe y monocultural.


¿Una lengua, una cultura?



Si en Europa existen ya unas propuestas muy avanzadas en cuanto a plurilingüismo y pluriculturalidad, éstas brillan por su ausencia en los llamados países árabes. De ahí, sin duda, la oportunidad de desarrollar tales conceptos a través de la enseñanza de E/LE para árabes. Dentro del mundo islámico, se considera países árabes a un vasto territorio que va desde Marruecos, en el oeste, hasta Omán, en el este, y desde la frontera con Turquía, en el norte, hasta Sudán y el Sahara, en el sur. Sin embargo, sería posible argumentar que la historia del Magreb es bien diferente de la del Oriente Medio (Hounari, 1991), cuestionando así el panarabismo, sobre todo al comparar la Liga Árabe, creada en 1945, con la cohesión política, social, económica y cultural lograda por ejemplo por los EE.UU. o la Unión Europea.

En cierto modo la historia de los países donde el árabe es la lengua principal no se puede ver aisladamente de otros países musulmanes (Hounari, 1991). El Islam es la religión oficial que engloba a muchos países de África central, Medio Oriente y Asia (Dumortier & Marin, 2002). Sin tener en cuenta el efecto de la globalización liberal de las religiones que las empuja a tomar conciencia de una misión universal, nadie duda en la actualidad de la religión en estos países (Said,1991). De ahí, la necesidad de prestar atención a este componente cultural y apostar así por una enseñanza intercultural para evitar posibles choques culturales por pautas de comportamiento social, religiosas u otras, distintas a las de las sociedades hispanas.

El fenómeno de la islamización no es un proceso de involución, como se podría ver desde Europa donde parece triunfar un totalitarismo laico2, sino una etapa de avance y desarrollo hacia lo que, para algunos, se supone que debe ser: una teocracia islámica3. Ésta supone, como cualquier otra, el fin de la separación entre la creencia privada y la práctica pública, conquistando la totalidad de los dominios de la vida social. Sin embargo, sería falsear la realidad presentar también el Islam, al igual que ocurre con otras religiones, como una religión unitaria (Waines, 2003), puesto que existen varias interpretaciones, diferentes ramas (p. ej. chiítas, sunitas, sufíes, drusos, alauitas, etc.) y a su vez diferentes escuelas jurídicas (p. ej. maliquitas, chafaítas, hanafitas, etc.). Si por un lado, una opinión pública generalizada coincide en un rechazo del imperialismo norteamericano y un odio a Israel, por otro, imaginarse una unidad religiosa sin duda es olvidarse de un detalle: la antipatía mutua que existe también entre diversos grupos. Además, en el contexto de estos estados donde el Islam es la religión oficial, cabe destacar la presencia de minorías religiosas, cuya situación es a menudo problemática.

Si la lengua árabe es un nexo de unión entre estos países, hay que matizar a qué nos referimos cuando hablamos de árabe. Se podrían distinguir tres niveles de árabe. En primer lugar el árabe clásico, lengua prestigiosa asociada al Corán y a las grandes obras literarias clásicas, a la lengua escrita islámica y pre-islámica (p. ej. las mualaqat o poesías árabes). En segundo lugar, el árabe moderno o árabe estándar, versión modernizada del árabe clásico, es ante todo una lengua escrita y una lengua de relaciones interétnicas para muchos árabes. No varía prácticamente de un país árabe a otro, ya que se encuentra en los manuales escolares, la prensa y los diferentes medios de comunicación de todos los países árabes. Se utiliza pues para redactar cartas, la prensa, a veces en discursos políticos y siempre en los religiosos. Prácticamente la mayoría de los escritores lo han adoptado. También, a veces, se utiliza igualmente para discutir temas más o menos cultos (entrevistas, mesas redondas, coloquios). Es decir, es asociado a la lengua de la cultura literaria, a la ciencia y a la tecnología, y a las funciones administrativas. El dominio de este árabe estándar presupone un gran esfuerzo, sobre todo porque no es la lengua del día a día, ni probablemente la lengua materna de nadie. Así, recordando el altísimo nivel de analfabetismo en estos países, del 30% a más del 70% según datos del Banco Mundial, Washington DC (2005), sólo puede llegar a una alta competencia lingüística una parte de la población que ha sido escolarizada.

En tercer lugar, el árabe dialectal, utilizado por los hablantes en la vida cotidiana. Aunque normalmente no se escribe, sí existen algunos escritores que han optado por hacerlo. Así, esta lengua es pues sobre todo hablada, de sintaxis más simple, con diferencias de vocabulario y de pronunciación con respecto al árabe estándar. A pesar de que el dialecto varía de un país a otro, e incluso de ciudad a ciudad, y sería más correcto hablar de dialectos en plural, sin embargo es posible agruparlos en áreas mayores, dentro de las cuales hay virtualmente comprensión mutua (Fisher, 1980). Así pues, forman un grupo todos los dialectos occidentales del noroeste de África (p. ej. libio, tunecino, argelino, marroquí, mauritano, maltés y chipriota), y otro grupo los dialectos orientales (sirio, libanés, jordano, palestino, egipcio, sudanés, chadiano, iraquí, yemení, somalí, omaní, así como los dialectos del Golfo).

En esta situación de diglosia, existen varios dialectos y un solo árabe estándar. El gran público, aunque pueda leer por ejemplo el periódico (si está alfabetizado) y escuchar (¿incluso si es analfabeto?) la radio y la televisión en árabe estándar, en la vida cotidiana utiliza principalmente su dialecto. Entre todos los dialectos, el egipcio, y especialmente el dialecto de El Cairo ha ido imponiéndose a causa del prestigio que rodea a cuanto proviene de la capital4 . El árabe egipcio tiene además una ventaja importante con respecto a sus vecinos: su dialecto es familiar a millones de personas desde Jeda hasta Marrakech, gracias al cine, a los culebrones y a la canción. De todos los países árabes, Egipto, sin duda un país líder en temas como la literatura y el arte en general, lo ha sido más todavía para la música, tanto clásica como moderna, y aún más si cabe, en el séptimo arte. Tanto la música como el cine (inclusive series televisivas que son tanto o más vendibles que los largometrajes) constituyen unas boyantes industrias. La distribución de sus productos alcanza la mayor parte de países árabes que constituyen un mercado inagotable.

La diferencia entre el árabe estándar y los dialectos se reduce en algunos casos al uso que se hace de las vocales. No sucede así por ejemplo en los dialectos del Magreb más influenciados por lenguas beréberes. Más allá de las diferencias étnico-raciales que parecen estar diluidas por la mezcla producida durante siglos de convivencia, actualmente asociaciones beréberes luchan por el reconocimiento de su idiosincrasia lingüística y cultural, ya que la progresiva implantación de la escolarización en árabe ha generado un proceso de arabización. Y es que parece existir una tradición de negar la existencia de la pluriculturalidad y plurilingüísmo en el interior mismo de estos países. En resumen, los numerosos dialectos son muchas veces ininteligibles entre ellos, no sólo de un país a otro sino de una región a otra dentro de un mismo país. Para simplificar, se puede decir que las diferentes variedades de árabe dialectal son intercomprensibles más fácilmente entre áreas geográficas próximas. El viejo conflicto entre el árabe estándar y árabe dialectal está lejos de ser concluido. Los defensores del estándar invocan el Corán, la tradición, la pureza de la lengua y la unidad del mundo árabe. El dialecto es despreciado por ser una forma degradada y deteriorada de la noble y sagrada lengua. Sin embargo, existe un movimiento de escritores que reclaman el reconocimiento de la dignidad del dialecto.

Aunque millones de musulmanes residentes en países donde el árabe no es oficial posean conocimientos de árabe por razones básicamente religiosas, en el presente artículo vamos a centrarnos en los países donde el árabe es lengua oficial5. Si bien en estos territorios el árabe es un potente símbolo de unidad cultural, la realidad resulta ser otra de la que parece ser a primera vista. El hecho de que el árabe sea la lengua oficial no implica obligatoriamente que sea la única lengua entre su población. Las ciencias sociales hacen una importante distinción entre formal e informal, entre modelo oficial y el no oficial. ¿En qué lengua ha conversado con su homólogo marroquí? le preguntó una vez Solé con cierta curiosidad a un ministro egipcio. “Hemos hablado árabe durante unos cinco minutos y luego nos hemos pasado al francés….” (1999:311). Mientras un diálogo de tipo familiar se lleva a cabo en árabe dialectal, en una conversación de carácter técnico o científico, a menudo resulta más cómodo hablar en francés o inglés, puesto que es muy común que estas lenguas hayan sido lenguas vehiculares de enseñanza. La oficialidad del árabe oculta en el seno de estos países no sólo la existencia de otras lenguas extranjeras, sino también de otras lenguas autóctonas (p. ej. el beréber, el kurdo, el nubio) tanto o más validas que el árabe (Leclerc, 2001).

En resumen, contrariamente a un cliché muy expandido debido a cierta tendencia centralista que niega un reconocimiento cultural y lingüístico a las minorías presentes en los países árabes, así como a una tendencia islámica que quiere enrolar todo bajo una bandera del Islam, la identidad árabe está sin embargo esencialmente marcada por la diversidad étnica, lingüística y religiosa (Chebel, 2005). De ahí la necesidad de desarrollar la competencia intercultural entre el alumnado árabe, ya que hoy en día vivimos en una sociedad goblalizada y multicultural (Jiménez, 2005). Sin embargo, incluso si las diferencias culturales son sin duda importantes, corremos el riesgo de perder la visión global de un punto igualmente importante: la universalidad de la cultura ente todos los seres humanos. Así pues, todas las reflexiones sobre cultura, y por extensión sobre multiculturalidad, parecen estar enfrentadas a un dilema inicial: cultura o culturas, universalidad o afirmación de diferencias.

¿Monolingüismo o plurilingüismo?

La mente de la persona que empieza a aprender una lengua extranjera (LE) no es una caja vacía, ya que al adquirir su lengua materna (LM), así como otras lenguas extranjeras, el aprendiente acude, como estrategia de comunicación y de aprendizaje, a un bagaje de conocimientos y habilidades lingüísticas y metalingüísticas previos que tiende a transferir a la lengua objeto (LO) de estudio. A pesar de que quedan todavía muchas incógnitas sobre la transferencia de la LM a la LO, las numerosas investigaciones en los últimos años han permitido llegar a la postura más o menos reconciliadora entre las perspectivas conductista, innatista, y cognitiva. Por un lado se sigue hablando de un orden universal de adquisición, independiente de la LM, pero por otro, ya nadie pone en duda que la LM es un factor central en el proceso de aprendizaje de una segunda lengua (L2), por lo que no se puede entender el proceso de aprendizaje de una lengua no nativa sin tener presente el papel de la LM o de otras lenguas ya adquiridas como parte del gran puzzle de la competencia plurilingüística comunicativa.

Según la teoría de la gramática universal, los principios universales que operan en todas las lenguas constituyen la gramática nuclear. En cambio, las reglas que son propias de una lengua particular, producto de su evolución histórica préstamos de otras lenguas, constituyen la gramática periférica. Desde el punto de vista de la adquisición de las lenguas no nativas, las propiedades lingüísticas de la LO podrían variar en el grado de dificultad y de esfuerzo para adquirirlas, dependiendo de si la LO tiene rasgos o propiedades más o menos universales, es decir, comunes a todas o a varias lenguas, o es una lengua con rasgos particulares o idionsicrásicos (Baralo & Krzystalowska, 2004). Dicho de otra manera, las propiedades de la gramática nuclear se adquieren sin esfuerzo mientras que las propiedades específicas de la gramática periférica de la lengua meta ofrecerán mayores dificultades. El hecho del origen latino común del español con el francés (Walter, 1994) y la gran influencia de éste último junto al latín en el inglés (Crystal, 1994) facilitan la transferencia de conocimientos de estas lenguas indoeuropeas más parecidas al español.

La civilización árabe ofreció los medios intelectuales para un renacimiento de España y Europa a fines de la Edad Media. La filosofía y las ciencias de la Antigüedad griega, como las de las civilizaciones del próximo y lejano Oriente, recogidas y transformadas por el pensamiento árabe, enriquecieron el pensamiento occidental. Sin embargo, la simbiosis se produjo sobre todo en lo cultural más que en lo lingüístico. Debido a la disparidad entre la sintaxis del español, lengua románica, y la del árabe, lengua semítica, la mayor influencia de esta última se produjo sobre todo en el léxico, en el campo de las matemáticas, la astronomía, la cocina, la química, la marina, los tejidos, la agricultura, entre otras categorías. Sin embargo, con el tiempo, mucho vocabulario ha ido cayendo en desuso. Igualmente, cabría destacar el caso contrario, es decir, la gran influencia sobre todo en ciertos dialectos árabes de lenguas de gran prestigio internacional6.

El papel de la LM ha preocupado a los docentes y a los investigadores siempre. Aunque nos queda mucho por investigar, la transferencia de los hábitos de la LM a la LO es un aspecto bastante estudiado. Se trata de un fenómeno muy complejo que va más allá de una simple y mecánica transferencia de ciertos ítems semánticos y sintácticos de una lengua a otra. La complejidad aumenta si tenemos en cuenta que, en algunos casos, las competencias lingüísticas de algunos hablantes son superiores en una LE más que en su LM.

Desde el punto de vista cognitivo, la transferencia de la LM o L2 es un proceso universal que interviene en el desarrollo de la interlengua, es decir, del sistema lingüístico propio de cada hablante no nativo en cada momento del proceso de la adquisición de una nueva lengua (L3, L4, etc). Desde esta perspectiva, la LM u otras lenguas ya aprendidas cobran una gran importancia en la construcción de una competencia plurilingüística comunicativa (Marco de Referencia Europeo, 2001). De ahí la importancia de tener en cuenta no sólo la LM árabe sino los varios conocimientos previos de otros idiomas. Muchos estudiantes no sólo tienen cierta competencia en otras lenguas, sino que en algunos casos incluso han sido escolarizados en escuelas extranjeras, y por consiguiente han tenido como lengua de instrucción generalmente el inglés y/o el francés.

Una vez expuesta la teoría queda por aportar una propuesta práctica. Un puente de contacto entre la investigación y la práctica docente en el aula de E/LE. Desde aquí se anima a colaborar a los Institutos Cervantes y a las universidades de los países árabes en la creación de equipos académicos con proyectos de investigación sobre la especificad del E/LE para el alumnado árabe. El objetivo sería consolidar unos valores universales tales como la no-discriminación, la justicia y la tolerancia (inscrita en la Declaración Universal de los Derechos Humanos) e integrarlos en materiales educativos dirigidos a profesores y estudiantes de E/LE. Basado en las diversas teorías de adquisición de lenguas extranjeras y su repercusión en la didáctica de E/LE, se necesita una perspectiva interesada en la producción de contenidos educativos que inviten a aprender a convivir


(visitado el 11/08/2013)

15 junio, 2013

Piensas más de lo que puedes expresar...





Ya hablaremos otro día. Veo que piensas más de lo que puedes expresar. Claro que si es así te darás cuenta también de que nunca has vivido completamente lo que piensas; y eso no es bueno. Sólo el pensamiento vivido tiene valor. Hasta ahora has sabido que tu "mundo permitido" sólo era la mitad del mundo y has intentado escamotear la otra mitad, como hacen los curas y los profesores. ¡Pero no lo conseguirás! No lo consigue nadie que haya empezado a pensar.






Hesse, H. Demian. Historia de la juventud de Emil Sinclair.
Alianza Editoral. Página 74.

14 junio, 2013

Divagaciones sobre los secretos del amor.

En las xilografías de la era Genroku los rasgos físicos de los dos amantes están representados con una similitud sorprendente. También en la escultura griega el ideal universal de belleza hace que los cuerpos del hombre y de la mujer se parezcan bastante. ¿No puede residir aquí uno de los secretos del amor? ¿No podría ser que en los recovecos más recónditos del amor existiera, tanto en el hombre como en la mujer, el ansia imposible de llegar a ser exactamente iguales? ¿No cabe la posibilidad de que el deseo amoroso impulse a la gente  a imponerse un alejamiento trágico desde el cual marcar la imposibilidad de acceder al polo opuesto? Es decir, como el amor recíproco no puede lograr la perfección de una identidad de los dos seres, ¿no se producirá un proceso mental mediante el cual cada uno de los dos amantes trata de no asemejarse en lo más mínimo al otro, y emplea este alejamiento como una especie de coquetería dirigida al otro? En cualquier caso, ¡qué lástima que esta similitud acabe reducida a una ilusión momentánea! Porque, a pesar de que la joven enamorada se hace más valiente y el joven enamorado se vuelve más tímido, llega un momento en que los dos, yendo en direcciones opuestas, se cruzan rompiendo la similitud y encaminándose cada uno a un lugar en la distancia en la cual ya no existe un objetivo.

Mishima, Y. (1948, 2010) Confesiones de una máscara.
Madrid: Alianza editorial. Página 82.

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